Existe un mecanismo financiero que permite a algunas personas muy ricas obtener dinero sin tener un sueldo y sin vender casi nada. Es legal y funciona dentro del sistema financiero. La idea central es simple: tener activos, pedir préstamos usando esos activos y no venderlos.
Todo empieza con las acciones. Elon Musk no cobra un gran sueldo. Su riqueza está en acciones de empresas como Tesla. Las acciones no son dinero en efectivo, pero tienen mucho valor. Mientras no se vendan, no generan impuestos.
El segundo paso es pedir dinero prestado. Musk usa sus acciones como garantía para un préstamo bancario. Es parecido a una hipoteca: el banco presta dinero y las acciones quedan como respaldo. Si las acciones valen mucho, el banco acepta prestar grandes sumas.
El dinero que recibe no es un ingreso. Es una deuda. Por eso, no paga impuestos como si fuera un salario. Con ese dinero puede vivir, gastar o invertir, igual que cualquier persona con un sueldo.
Mientras tanto, las acciones no se venden. Si su valor sube, no se pagan impuestos porque la ganancia todavía no se realizó. En lugar de devolver el préstamo, suele renovarse. Si las acciones valen más, el banco puede prestar aún más dinero. Muchas veces solo se pagan los intereses.
Este proceso se puede repetir durante años: acciones que suben, préstamos que se renuevan y gastos cubiertos sin ingresos formales.
En Estados Unidos, cuando la persona muere, existe una regla especial. Las acciones heredadas se toman al valor actual, no al precio original. Esto elimina los impuestos sobre las ganancias acumuladas. La deuda se paga con los activos, pero gran parte del impuesto nunca se cobra.
El resultado es un sistema que permite tener dinero constante sin sueldo y con pocos impuestos. No es algo común, pero explica cómo funcionan muchas grandes fortunas.
Ejemplo del mecanismo
Supongamos una persona llamada Juan.
Juan no tiene un gran sueldo. Su riqueza está en acciones de una empresa. Compró esas acciones hace años por 1 millón de dólares. Hoy esas acciones valen 10 millones.
Juan no vende las acciones.
En lugar de eso, va al banco y pide un préstamo. Usa las acciones como garantía. El banco le presta 5 millones de dólares porque las acciones valen mucho más que el préstamo.
Ese dinero no es un ingreso. Es una deuda.
Juan no paga impuestos por recibir ese dinero.
Con esos 5 millones, Juan vive: paga su casa, viaja, gasta y hace inversiones. Es su dinero para el día a día, aunque legalmente no sea un sueldo.
Mientras tanto, las acciones siguen siendo suyas.
Si las acciones suben y ahora valen 12 millones, Juan no paga impuestos por esa subida porque no vendió nada.
Cuando llega el momento de devolver el préstamo, Juan no lo paga.
Lo renueva. El banco acepta porque las acciones ahora valen más.
Juan sigue debiendo dinero, pero sigue teniendo efectivo.
Juan solo paga los intereses del préstamo cada año.
Eso suele costar menos que los impuestos que pagaría si cobrara un sueldo normal.
Este ciclo se repite durante muchos años:
acciones → préstamo → gastos → renovación del préstamo.
Qué pasa al final (Estados Unidos)
Cuando Juan muere, sus hijos heredan las acciones.
Las acciones se toman al valor actual, por ejemplo 12 millones, no al precio original.
Esto elimina los impuestos por la ganancia acumulada.
El banco cobra la deuda usando parte de las acciones.
Lo que queda pasa a los herederos, casi sin impuestos.

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