Cuestionar una de las ideas más aceptadas de nuestra época

Hace unos días escuché una conversación entre Joe Rogan y Rachel Wilson. No conocía demasiado su trabajo, así que empecé sin expectativas. Pero a medida que avanzaba la charla me encontré frenando el video cada tanto para pensar.

La tierra debe plata

Me crucé con un video en Instagram que me voló la cabeza. El dato es real: la Tierra entera debe unos 315 billones de dólares.

A quién carajo le debemos plata? A los marcianos?

Un truco de estudio mejor que el Pomodoro

Hace poco escuché una idea sobre estudiar que me pareció bastante interesante.

Seguramente conocés la técnica Pomodoro. Esa que dice que estudies durante una cierta cantidad de minutos y después hagas una pausa.

Nunca me terminó de convencer del todo por una razón simple: ¿qué pasa si hoy no puedo concentrarme esos 25 minutos? ¿O qué pasa si puedo concentrarme mucho más?

Y si el dinero deja de existir?

La idea de que el dinero es una base de datos lleva a una pregunta inevitable: ¿qué ocurre si algún día ya no necesitamos esa base de datos?

Según Elon Musk, es posible que a muy largo plazo el dinero desaparezca como concepto.

¿Por qué?

Porque el dinero existe principalmente para gestionar la escasez. Cuando los recursos son limitados, necesitamos algún mecanismo para decidir quién recibe qué. El dinero cumple justamente esa función.

Pero Musk imagina un futuro donde la inteligencia artificial y la robótica alcancen niveles tan avanzados que puedan satisfacer prácticamente todas las necesidades humanas.

¿Cuántos Estadios Llenás?

Antes pensaba que 1.000, 10.000 o 100.000 seguidores eran "pocos". Después me di cuenta de que el problema es que internet nos hace perder la escala.

Los números en una pantalla no dicen mucho. Pero si los pasás al mundo real, cambia todo.

500 seguidores

Eso no es "nada". Es un salón de eventos lleno.

Si esas 500 personas aparecieran para escucharte hablar, necesitarías un lugar grande, un micrófono y alguien organizando la entrada.

3.000 seguidores

Ya no es un salón. Es un teatro como el Gran Rex lleno.

Todas las butacas ocupadas. Toda esa gente fue porque le interesa lo que hacés.

5.000 a 8.000 seguidores

Ahora hablamos de un lugar como el Luna Park.

Miles de personas, seguridad, filas, ruido.

Y todo eso sería tu audiencia.

15.000 seguidores

Un Movistar Arena completo.

Un recital con entradas agotadas.

Eso representa una cuenta que, en redes, muchos siguen considerando "chica".

40.000 a 50.000 seguidores

Acá ya entramos en los estadios de fútbol.

Newell's, Independiente, San Lorenzo, Vélez.

Imaginá estar parado en el centro de la cancha y que todas las tribunas estén llenas de personas que decidieron seguirte.

55.000 seguidores

Ya llenás lugares como La Bombonera o el Kempes.

No parece tanto cuando ves el numerito en Instagram, pero verlo en un estadio cambia completamente la perspectiva.

85.000 seguidores

El Monumental. El estadio más grande del país.

Toda esa gente reunida en un mismo lugar.

Eso son 85.000 personas.

¿Y un millón?

Ahí los estadios dejan de servir como comparación.

Es como hablarle a una ciudad entera.

O llenar el Monumental más de doce veces al mismo tiempo.

Creo que las redes nos acostumbraron a pensar que, si no tenés cientos de miles de seguidores, no existís. Pero cada seguidor es una persona. No es un número.

La próxima vez que veas las estadísticas de una cuenta, hacé el ejercicio de imaginar dónde entrarían todos esos seguidores.

Capaz descubrís que no tenés "una cuenta chica" y podes llenar un teatro o un estadio.

Relacionado