Antes pensaba que 1.000, 10.000 o 100.000 seguidores eran "pocos". Después me di cuenta de que el problema es que internet nos hace perder la escala.
Los números en una pantalla no dicen mucho. Pero si los pasás al mundo real, cambia todo.
500 seguidores
Eso no es "nada". Es un salón de eventos lleno.
Si esas 500 personas aparecieran para escucharte hablar, necesitarías un lugar grande, un micrófono y alguien organizando la entrada.
3.000 seguidores
Ya no es un salón. Es un teatro como el Gran Rex lleno.
Todas las butacas ocupadas. Toda esa gente fue porque le interesa lo que hacés.
5.000 a 8.000 seguidores
Ahora hablamos de un lugar como el Luna Park.
Miles de personas, seguridad, filas, ruido.
Y todo eso sería tu audiencia.
15.000 seguidores
Un Movistar Arena completo.
Un recital con entradas agotadas.
Eso representa una cuenta que, en redes, muchos siguen considerando "chica".
40.000 a 50.000 seguidores
Acá ya entramos en los estadios de fútbol.
Newell's, Independiente, San Lorenzo, Vélez.
Imaginá estar parado en el centro de la cancha y que todas las tribunas estén llenas de personas que decidieron seguirte.
55.000 seguidores
Ya llenás lugares como La Bombonera o el Kempes.
No parece tanto cuando ves el numerito en Instagram, pero verlo en un estadio cambia completamente la perspectiva.
85.000 seguidores
El Monumental. El estadio más grande del país.
Toda esa gente reunida en un mismo lugar.
Eso son 85.000 personas.
¿Y un millón?
Ahí los estadios dejan de servir como comparación.
Es como hablarle a una ciudad entera.
O llenar el Monumental más de doce veces al mismo tiempo.
Creo que las redes nos acostumbraron a pensar que, si no tenés cientos de miles de seguidores, no existís. Pero cada seguidor es una persona. No es un número.
La próxima vez que veas las estadísticas de una cuenta, hacé el ejercicio de imaginar dónde entrarían todos esos seguidores.
Capaz descubrís que no tenés "una cuenta chica" y podes llenar un teatro o un estadio.

