En el ecosistema digital actual, es habitual cruzarse con perfiles que ostentan 10.000, 50.000 o un millón de seguidores. Las plataformas nos han acostumbrado tanto a las cifras astronómicas que perdimos la noción de la escala real. Decir “tengo solo diez mil seguidores” se ha convertido en una frase común de menosprecio propio en la era de los algoritmos de recomendación masiva.
Nada es verdad, todo está permitido
La frase más malinterpretada de Assassin’s Creed
Pocas frases dentro de los videojuegos lograron trascender tanto como “Nothing is true… everything is permitted”. Incluso personas que nunca jugaron un solo título de la saga reconocen la cita automáticamente. Se volvió una especie de mantra filosófico pop: aparece en remeras, biografías de redes sociales, tatuajes y videos motivacionales. Pero justamente ahí nace el problema. Cuanto más se popularizó, más empezó a perder su significado original.
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