Nunca me terminó de cerrar Pomodoro.
Eso de estudiar 25 minutos y descansar 5 supone que todos los días tenemos la misma capacidad de concentración. Y claramente no es así.
Hace poco escuché una idea que me pareció mucho más viable: medir primero cuánto tiempo podés concentrarte.
Ponés un cronómetro y empezás a estudiar. Cuando te das cuenta de que ya no estás realmente atento, frenás. Ese tiempo es tu bloque de estudio para ese día.
Lo otro que me gustó es cortar cuando todavía te quedan ganas de seguir. Parece una pavada, pero terminar agotado hace que al día siguiente cueste mucho más empezar.
No sé si es un método mejor. Pero me gusta porque se adapta a la realidad y no al cronómetro.
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