Deckard Cain: El Viejo Inútil

Deckard Cain, el anciano que todos rescatamos en Diablo II solo para arrepentirnos después, es el supuesto sabio del universo de Santuario. Este viejo vende humo, con su voz de abuelo quejoso, se pasa el juego soltando "sabiduría" que nadie pidió. 

Acto I: El Prisionero Estelar

Ya arrancamos en una situación donde el mundo se va a la mierda y el viejo meado este te lo encontras en una jaula, colgado como un jamón en pleno Tritram. El tipo mas sabio quedó como un pajarito porque lo capturaron unos lacayos del inframundo.

Cuando lo liberas, desaparece rapidamente por un portal al campamento de las Rogue, ningun gil el viejo. Ahora tenes magia encima viejo, abrite un portal adentro de la jaula infeliz. Y antes de irse te tira historias mala onda.

Acto II: El Bibliotecario del Desierto

Aca el viejo se instala en Lut Gholein como si fuera el dueño, Chamuyando sobre tomos antiguos mientras vos te metes  en cloacas hasta las manos de bichos arriesgando tu integridad fisica.

Hace algo el viejo? No. Su gran aporte es identificar objetos por unas monedas, encima te cobra el culiado. Como si no supieras que ese anillo es basura seguramente.

Y encima, su "consejo" sobre el Tal Rasha’s Tomb es básicamente: “No te mueras”. Gracias, maestro. Encima este lugar lo hicieron para encerrar otro viejo meado como este que es el que fundo los Horadrim, un grupo de viejos meados.

Acto III: El Turista en la Jungla

Kurast es un pantano lleno de muertos y demonios, pero Cain está feliz en su esquina, pontificando sobre Mephisto como si estuviera en un club de lectura. Mientras uno corta cabezas y esquivas trampas, él se dedica a “estudiar” el caos desde la distancia. Si hace algo de mas el viejo choto este despues termina prisionero y uno lo tiene que rescatar para que despues te cobre para identificar algo.

Acto IV: El Filósofo del Infierno

En la Fortaleza del Pandemonium, donde el aire quema y los ángeles son tienen la amabilidad de un cactus, Cain sigue haciendo la plancha. Mientras enfrentás a Diablo, él se queda atrás, murmurando sobre el destino de Santuario.

Viejo meado inservible, nadie te pidió una Keynote. Hace algo útil la recalcada concha horadrica de tu hermana.

Acto V: La Jubilación Forzosa

Harrogath está bajo asedio, pero no se preocupen por que Cain esta bien, identificando objetos como si fuera un vendedor de mercado. Baal se caga de risa, y Cain no tiene ni un plan B. Su única función es hacerte gastar oro mientras te suelta profecías que no sirven para nada. Al final, cuando salvas el mundo (sin su ayuda, obvio), él se lleva el crédito como “guía espiritual”. Un garca.

Deckard Cain es un parásito narrativo, un anciano que sobrevive porque vos haces el trabajo pesado.

La próxima vez que juegues Diablo II, déjalo en su jaula por viejo trolo.

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