Las Sustancias que Nos Vuelven Locos

Cuando te enamorás, cuando hacés ejercicio o cuando te sentís especialmente bien o mal, no es casualidad. En gran parte, es el resultado de procesos químicos que ocurren en el cerebro. Distintas sustancias influyen en cómo percibimos, sentimos y reaccionamos.

La feniletilamina es una de las primeras en aparecer en el enamoramiento. Aumenta el estado de alerta, la energía y la atención hacia otra persona. También estimula la liberación de dopamina y serotonina. Su efecto suele ser intenso pero corto, y su ausencia puede explicar la sensación de bajón tras una decepción afectiva.

La dopamina está relacionada con la motivación, el placer y la recompensa. Se libera cuando logramos objetivos, cuando jugamos, aprendemos o hacemos algo que nos resulta gratificante. Es clave para mantener el interés y la constancia, pero también está involucrada en conductas adictivas, ya que refuerza hábitos repetitivos.

La oxitocina participa en el vínculo emocional y la confianza. Se libera con el contacto físico, los abrazos, el sexo y en momentos clave como el parto y la lactancia. Favorece la conexión entre personas, aunque también puede dificultar el desapego en relaciones que no funcionan.

La serotonina influye en el estado de ánimo, el sueño, el apetito y la sensación de bienestar general. Niveles adecuados se asocian con estabilidad emocional y satisfacción. Cuando baja, pueden aparecer irritabilidad, tristeza o desmotivación. Actividades como el ejercicio, la exposición al sol y una alimentación adecuada ayudan a regularla.

Las endorfinas actúan como analgésicos naturales. Se liberan con el ejercicio, la risa y algunas experiencias placenteras. Reducen la percepción del dolor y generan sensación de bienestar. En exceso, pueden reforzar la búsqueda constante de estímulos intensos.

El cerebro combina todas estas sustancias según la situación. No actúan de forma aislada, sino como un sistema integrado que regula nuestras experiencias. Entenderlo ayuda a interpretar mejor lo que sentimos, sin reducir la experiencia humana solo a química.

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