Voy a decir algo que probablemente ya dijo medio internet, pero me da igual. Black Lagoon tiene una historia entretenida, buenos personajes secundarios y un mundo criminal que funciona bárbaro. Pero para mí hay un momento en que todo eso pasa a segundo plano. La serie se transforma en el espectáculo de ver a Revy hacer lo que se le canta.
El argumento es simple: un oficinista japonés termina metido en una ciudad donde conviven mafias, mercenarios, traficantes y psicópatas de todos los colores. Esa premisa ya alcanza para generar situaciones buenísimas. El problema es que cada vez que aparece Revy, el resto del elenco parece bajar un cambio. No porque sean malos personajes, sino porque ella tiene una presencia descomunal.
Revy es violencia, sarcasmo y belleza al mismo tiempo. Y esa combinación es peligrosísima. No está construida como el típico personaje femenino que necesita ser rescatado o que sirve para decorar escenas de acción. Tiene una agencia total. Toma decisiones, impone el ritmo de las conversaciones, desafía a cualquiera y transmite la sensación de que podría matar a alguien antes de terminar un cigarrillo.
Lo que más me atrapó fue su personalidad. Es agresiva, sí, pero no de manera gratuita. Tiene una forma de relacionarse con el mundo que mezcla desconfianza, cinismo y una especie de tristeza que nunca se expresa de forma obvia. Hay personajes que te cuentan su trauma durante veinte minutos. Revy te lo muestra con una mirada, una puteada o una reacción completamente desmedida.
Y sí, también me parece un personaje increíblemente atractivo. No solo por el diseño, que es excelente, sino por la actitud. Esa seguridad absoluta, esa manera de caminar como si el mundo entero le debiera plata, esa sonrisa cuando sabe que tiene el control de una situación.
La relación con Rock funciona justamente porque él representa casi el extremo opuesto. Él todavía intenta encontrar explicaciones morales; ella hace rato dejó de buscarlas. Las mejores escenas de la serie, para mí, no son necesariamente los tiroteos. Son los diálogos entre ellos dos, cuando chocan dos formas completamente distintas de entender la vida.
La forma de la serie acompaña todo esto de manera impecable. La ciudad de Roanapur se siente sucia, peligrosa y viva. Las escenas de acción tienen un ritmo tremendo y la dirección sabe exactamente cuándo dejar que Revy domine la pantalla. Hay episodios donde prácticamente no podés apartar la vista de ella.
Si tengo que criticar algo, diría que algunos arcos narrativos podrían haber sido más consistentes. Pero honestamente me importa bastante poco. Black Lagoon encontró un personaje tan potente que termina sosteniendo gran parte de la experiencia.
Cuando terminé la serie me quedó una sensación rara. No pensé tanto en la trama principal. Pensé en Revy. En su manera de enfrentar el mundo, en esa mezcla de fuerza y destrucción, en cómo puede ser aterradora y vulnerable casi al mismo tiempo. Hacía mucho que un personaje no me generaba ese nivel de fascinación.
"Que vivamos o muramos no es lo más importante. Si te centras en estar vivo, desarrollas miedo. Tu visión se nubla. Pero si no tienes esos sentimientos... eres capaz de luchar hasta el fin del mundo." -Revy
