Hay algo que me resulta bastante interesante de Nerdearla: aparentemente logró convertirse en muchas cosas distintas dependiendo de quién la mire.
Para algunos es una excelente oportunidad para conseguir trabajo. Para otros es una feria de sponsors. Para otros, una reunión de gente que se conoce hace años. Y después están los que van por los stickers, el merchandising y la posibilidad de llevarse una remera que justifique haber atravesado media ciudad.
Yo creo que el problema está justamente ahí: Nerdearla parece haber crecido hasta convertirse en un evento donde ya no está del todo claro qué se supone que tiene que ser.
Y eso no necesariamente significa que sea malo. De hecho, explica bastante bien por qué genera opiniones tan contradictorias.
De conferencia técnica a feria de tecnología
Mi impresión es que una parte del encanto original de este tipo de eventos estaba en ir a escuchar a alguien que realmente tenía algo para contar.
Una experiencia concreta. Un problema difícil que había resuelto. Una tecnología interesante. Alguna historia de esas que después te hacen volver a tu casa y abrir veinte pestañas para investigar.
Ahora la situación parece bastante más caótica.
Tenés charlas técnicas, charlas sobre empleabilidad, empresas mostrando productos, recruiters dando vueltas, gente buscando su primer trabajo, gente con veinte años de experiencia actualizando el CV y una cantidad considerable de inteligencia artificial intentando entrar en absolutamente cualquier conversación.
A esta altura falta una charla titulada “Cómo incorporar IA a tu charla sobre IA usando IA” y cerramos el círculo.
El problema no es que haya inteligencia artificial. Es lógico que un evento tecnológico de 2026 tenga muchísimo contenido sobre IA. El problema aparece cuando la palabra empieza a funcionar como el perejil: sirve para decorar cualquier plato.
El verdadero protagonista: LinkedIn
Hay otra transformación que me parece bastante evidente: el networking pasó a ocupar un lugar enorme en la experiencia.
Y acá hay una paradoja bastante graciosa.
Vas a Nerdearla para hacer networking. Hablás con alguien durante cinco minutos. Se agregan en LinkedIn. Después ninguno de los dos vuelve a hablar con el otro.
Networking completado.
La misión secundaria ha sido desbloqueada.
Igualmente, no descartaría el valor de eso. Conocer gente sigue siendo importante, especialmente si estás buscando tu primer trabajo o intentando meterte en un área nueva. Una conversación casual puede terminar siendo más útil que mandar cincuenta CV por internet.
Pero tampoco compraría demasiado la idea de que caminar por una conferencia automáticamente genera contactos laborales de calidad.
Agregar gente a LinkedIn no es networking por sí mismo. Es apenas el equivalente digital de intercambiar teléfonos. Después hay que hacer algo con ese contacto.
Y eso vale para cualquier evento, no solamente para Nerdearla.
La búsqueda laboral también cambió el paisaje
Otra cosa que llama la atención es la cantidad de gente que parece acercarse a estos eventos con la esperanza de encontrar trabajo.
Eso tiene bastante sentido. Si estás buscando tu primer empleo en tecnología, cualquier lugar donde haya empresas, profesionales y gente del sector puede ser una oportunidad para aprender cómo moverte.
De hecho, me parece que ahí Nerdearla puede tener un valor que un veterano del rubro probablemente no perciba de la misma manera.
Si ya llevás años trabajando, escuchar por quinta vez una charla introductoria sobre cómo mejorar el CV puede ser un castigo medieval.
Si estás intentando conseguir tu primer trabajo, en cambio, puede ser exactamente la información que necesitás.
Por eso tampoco compraría la idea de que el evento se volvió inútil simplemente porque ahora aparecen contenidos para principiantes. Un evento grande inevitablemente termina teniendo que atender públicos distintos, y eso significa que algunas charlas van a parecer obvias para unos y completamente nuevas para otros.
El problema aparece cuando el contenido para principiantes empieza a desplazar al contenido que hacía que los profesionales experimentados quisieran volver.
Y después está el famoso “humo”
Acá aparece la crítica que más se repite: demasiada autopromoción, demasiados sponsors, demasiadas empresas y demasiadas charlas que parecen publicidad disfrazada de contenido.
Personalmente, creo que hay que separar dos cosas.
Que un evento tenga sponsors no me parece particularmente escandaloso. Alguien tiene que pagar las luces, las salas, el sonido, los stands, la infraestructura y todas esas pequeñas cosas que misteriosamente aparecen gratis cuando uno está del otro lado de la entrada.
El problema es otro: cuando la frontera entre una charla y una publicidad empieza a desaparecer.
Si alguien te explica cómo resolvió un problema real usando determinada herramienta y, de paso, trabaja para la empresa que fabrica esa herramienta, perfecto. Hay contexto y hay algo para aprender.
Si durante cuarenta minutos te explican que su plataforma es revolucionaria, disruptiva, escalable, basada en IA, cloud-native y “game changer”, pero cuando termina la charla no sabés qué problema resolvieron exactamente, ahí ya estamos entrando en otro territorio.
El territorio del PowerPoint.
También existe el problema de las charlas que no podés ver
Hay una ironía bastante hermosa en todo esto.
Podés tener un evento con una agenda enorme, decenas de exposiciones y una cantidad impresionante de profesionales...
...y no poder entrar a la charla que querías porque la sala está llena.
Varios asistentes mencionaron justamente eso. Algunas de las exposiciones más interesantes terminaban con gente afuera porque no había lugar.
Y ahí aparece otro problema: tener mucho contenido no significa necesariamente tener una buena experiencia de contenido.
Si tengo veinte restaurantes alrededor mío pero todos venden la misma hamburguesa, no tengo variedad. Tengo veinte hamburguesas.
Con las conferencias pasa algo parecido.
El problema de la agenda infinita
También entiendo a quienes miran la programación y sienten que buena parte de las charlas ya no les dice nada.
Un profesional de mobile puede encontrarse con un día lleno de DevOps. Alguien interesado en seguridad puede encontrarse con una agenda dominada por IA. Otro puede buscar contenido avanzado y encontrarse con una charla explicando cómo armar correctamente un CV.
Y probablemente todos tengan razón desde su propio punto de vista.
Ese es el problema inevitable de los eventos grandes: cuanto más público querés atraer, más difícil es conseguir que todos sientan que la agenda fue hecha para ellos.
Por eso la comparación entre “Nerdearla de antes” y “Nerdearla de ahora” puede ser medio engañosa. Tal vez el evento no tenga exactamente el mismo objetivo que tenía cuando empezó, y tal vez parte del público tampoco sea el mismo.
¿Entonces se convirtió en una reunión de gente que quiere parecer importante?
Un poco.
Pero también no.
Y ahí está lo divertido.
Hay una cuota evidente de ego en cualquier conferencia profesional. Alguien sube a un escenario, habla frente a cientos de personas, muestra lo que hizo y después probablemente termine compartiendo fotos del evento en LinkedIn.
Pero tampoco veo nada particularmente novedoso en eso.
Un recital tiene músicos mostrando lo que hacen. Un partido tiene jugadores mostrando lo que hacen. Una conferencia tecnológica tiene profesionales mostrando lo que hacen.
El problema empieza cuando la exposición personal reemplaza al contenido.
Si la charla es interesante, me importa bastante poco que el speaker después se saque una foto abrazado a un sponsor.
Si la charla es mala, tampoco se vuelve mejor porque tenga una pantalla gigante atrás y alguien diga “ecosistema” quince veces.
Para mí, el mayor problema es otro
Nerdearla parece estar atrapada entre dos públicos.
Por un lado están quienes quieren una conferencia tecnológica: contenido técnico, experiencias reales, problemas interesantes y gente que sabe muchísimo de algo.
Por el otro están quienes buscan una feria tecnológica: empresas, recruiters, oportunidades laborales, networking, merchandising, stands y la posibilidad de encontrarse con alguien que conocías de otro trabajo.
Y después apareció un tercer público bastante grande: gente que quiere saber cómo hacer plata con IA antes del martes.
Eso último explica buena parte de la saturación de ciertos temas.
No necesariamente porque todo lo relacionado con IA sea humo, sino porque es el tema que más fácilmente permite envolver una charla bastante genérica en papel de regalo tecnológico.
¿Vale la pena ir?
Yo no lo plantearía como una pregunta universal.
Si estás buscando trabajo, querés conocer gente del sector o estás entrando en tecnología, me parece razonable aprovecharlo. Incluso una charla que no te cambie la vida puede servirte para descubrir un tema nuevo o entender qué se está moviendo alrededor tuyo.
Si ya tenés años de experiencia y esperás encontrar varias horas de contenido técnico extremadamente especializado, probablemente tengas que mirar la agenda con bastante cuidado antes de ir.
Y si tu objetivo es conseguir stickers para la notebook, directamente recomiendo llegar temprano. Parece haber una competencia más feroz por el merchandising que por algunos puestos de trabajo.
El evento no necesariamente está peor: quizás ahora es otra cosa
Después de vivirlo y ademas leer tantas opiniones, mi conclusión es bastante simple: Nerdearla no parece tener un problema de falta de cosas, sino de exceso de cosas.
Hay networking, búsqueda laboral, sponsors, recruiters, charlas técnicas, contenido para principiantes, IA, stands, merchandising y gente que va simplemente a encontrarse con amigos.
El problema es que cuando intentás ser todo para todos, inevitablemente alguien va a sentir que perdió aquello que venía a buscar.
Y eso explica perfectamente las opiniones contradictorias.
Para uno, Nerdearla es una oportunidad laboral. Para otro, una feria. Para otro, una excelente manera de reencontrarse con colegas. Para otro, cuatro días de escuchar la palabra “IA” hasta empezar a sospechar que también la usan para controlar el aire acondicionado.
Yo creo que el valor sigue estando, pero hay que saber qué vas a buscar.
Porque si vas esperando que una conferencia resuelva tu carrera profesional, probablemente salgas decepcionado.
Si vas esperando encontrar exactamente las diez mejores charlas técnicas del año, también.
Pero si vas con una expectativa más modesta, escuchar alguna cosa interesante, conocer gente, mirar qué está haciendo el sector y llevarte un par de stickers, probablemente entiendas mejor qué clase de evento es Nerdearla hoy.
Y quizá esa sea la clave: no ir esperando encontrar la conferencia perfecta.
Ir sabiendo que, entre una charla interesante, tres sponsors, dos recruiters, cinco personas buscando laburo, veinte menciones a la IA y alguien intentando explicar networking con agentes autónomos, alguna cosa útil vas a sacar.
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