La película que me hizo desconfiar de todo
No esperaba que The Game me gustara tanto. Sabía que era una película bien considerada, pero terminó siendo una de esas experiencias en las que pasé gran parte del tiempo intentando descifrar qué estaba pasando realmente.
Lo que más me atrapó fue que nunca estuve completamente seguro de si el personaje de Michael Douglas estaba siendo manipulado o si, en algún momento, las cosas se habían salido de control de verdad. La película juega constantemente con esa duda, y creo que ahí está su mayor acierto. No depende de escenas espectaculares todo el tiempo, sino de mantener una tensión psicológica que hace que uno revise cada detalle.
Hay momentos que me parecieron más obvios, como cuando le dan la manija. Me sorprendió que el personaje decidiera llevarla encima, pero después entendí que, para ese punto, él ya estaba tratando de encontrar un patrón en todo lo que le ocurría. La película consigue que incluso las decisiones que parecen poco razonables entren dentro de la lógica de alguien que ya no sabe en quién confiar.
Descubrir el objetivo del juego es el objetivo del juego. -Daniel Schorr
También dudé bastante del personaje de Christine, la mesera. Desde temprano sospeché que podía ser una de las personas que lo estaba guiando, aunque la película se encarga de alimentar esa incertidumbre. Y después está el tema de los disparos: cuando aparecen las escenas con impactos reales, la sensación de peligro aumenta muchísimo. Que más tarde se revele que eran balas de fogueo cambia la lectura de varias escenas, pero durante el momento funcionan porque uno ya está completamente metido en el juego.
La producción me pareció excelente. Todo está construido para sostener esa sensación de desorientación, y el ritmo nunca afloja. Me mantuvo interesado de principio a fin, algo que valoro mucho porque pocas películas logran mantenerme tan involucrado durante dos horas sin que empiece a mirar el reloj.
Tengo una relación rara con Michael Douglas. Sé que es un gran actor, pero nunca es alguien que me motive a ver una película solo por su nombre. Sin embargo, cada vez que termino viendo una de sus películas, rara vez me decepciona. Acá sostiene muy bien a un personaje que podría haber resultado distante o poco simpático.
Además, me gustan las películas que dejan alguna lección de vida sin convertirla en un discurso. The Game tiene algo de eso: habla sobre el control, la rutina y la posibilidad de que una experiencia extrema te obligue a mirar tu vida desde otro lugar.
Lo más curioso es que llegué a esta película porque me la recomendó ChatGPT basándose en otras cosas que había visto. No siempre las recomendaciones aciertan, pero esta vez el algoritmo entendió bastante bien qué tipo de historia podía engancharme.