The Game

No esperaba que The Game, Dirigida por David Fincher en 1997, me gustara tanto. Sabía que tenía muy buena fama, pero terminó siendo una de esas películas que te hacen desconfiar de absolutamente todo lo que estás viendo.

La historia sigue a Nicholas Van Orton (Michael Douglas), un tipo millonario, súper controlador y bastante cerrado, que recibe un regalo muy extraño: participar en una experiencia organizada por una empresa llamada CRS. A partir de ahí, todo empieza a volverse cada vez más raro, y la película juega constantemente con la idea de que nunca sabés qué es parte del juego y qué no.

Lo que más me enganchó fue esa incertidumbre permanente. Pasé gran parte de la película intentando descifrar si Nicholas estaba siendo manipulado o si, en algún momento, las cosas realmente se habían salido de control. Y creo que ese es el gran acierto de Fincher: no necesita estar tirando escenas espectaculares todo el tiempo, porque la tensión psicológica hace todo el trabajo.

Hay un momento que me quedó muy grabado: el de la manija. Al principio pensé “¿cómo va a llevar eso encima?”, pero después entendí que, para ese punto, el personaje ya estaba desesperadamente buscando un patrón en todo lo que le pasaba. La película logra que incluso las decisiones que parecen poco razonables tengan sentido dentro de su paranoia.

Por qué deberías verla

Si te gustan las películas que te hacen dudar de todo, esta es una gran opción. Tiene un guion muy inteligente y una atmósfera que no afloja nunca. Todo está construido para que te sientas tan perdido como el protagonista.

Además, Michael Douglas está excelente. Tengo una relación rara con él: nunca es un actor que me haga decir “tengo que ver esta película”, pero cada vez que termino viendo algo suyo, casi nunca me decepciona.

Escena o frase favorita

“Descubrir el objetivo del juego es el objetivo del juego.”
— Daniel Schorr

También desconfié muchísimo de Christine, la mesera. Desde bastante temprano sospeché que podía ser parte del juego, y la película se encarga de alimentar esa duda todo el tiempo. Y ni hablar de los disparos: cuando aparecen los impactos reales, la sensación de peligro sube un montón. Después, cuando se revela que eran balas de fogueo, cambia completamente la lectura de varias escenas.

Lo que te llevás

Más allá del suspenso, The Game tiene algo que me gusta mucho: deja una reflexión sin convertirla en un discurso. Habla del control, de la rutina y de cómo una experiencia extrema puede obligarte a mirar tu vida desde otro lugar.

Lo más gracioso es que llegué a esta película porque me la recomendó ChatGPT basándose en otras cosas que había visto. No siempre las recomendaciones aciertan, pero esta vez entendió bastante bien qué tipo de historia podía engancharme.


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