El arte de hacer buenas preguntas

Hay algo que me pasa cada vez que veo entrevistas largas en YouTube o podcasts. A veces termino pensando que el entrevistador es brillante. Otras veces, que está desperdiciando una oportunidad única.

Y eso me llevó a una idea bastante simple: hacer buenas preguntas es un arte.

No me refiero a preguntas ingeniosas o extravagantes. Me refiero a esas preguntas que hacen que una persona diga algo que nunca había dicho, o que incluso descubra algo sobre sí misma mientras responde. Las respuestas pueden ser interesantes, pero muchas veces lo que realmente cambia una conversación es la calidad de la pregunta.

Por eso empecé a juntar preguntas. Una llevó a otra y terminé armando un listado ridículamente grande. No porque crea que exista una fórmula mágica para entrevistar a alguien, sino porque me di cuenta de que las preguntas son una especie de herramienta para explorar personas, ideas, recuerdos y contradicciones.

Lo curioso es que, cuando uno empieza a leer muchas preguntas seguidas, aparece un patrón. Las más interesantes casi nunca son las que buscan información. Son las que obligan a elegir, recordar, imaginar o justificar algo. Esas preguntas abren puertas.

También hay una contradicción divertida en todo esto: gran parte del listado nació con ayuda de la inteligencia artificial. Se nota en algunas expresiones, que suenan menos argentinas y menos mías. Pero el impulso original sí era mío. La IA puede generar cientos de preguntas; lo difícil es reconocer cuáles realmente valen la pena y por qué.

Creo que vivimos en una época donde todos opinamos mucho y preguntamos poco. Las redes sociales están llenas de respuestas esperando una pregunta que nunca llega. Y quizá por eso disfruto tanto las buenas entrevistas: porque durante un rato alguien se toma el trabajo de investigar, escuchar y hacer la pregunta siguiente.

No sé si alguna vez llegaré a las mil preguntas. Probablemente no importe. Lo que me interesa es otra cosa: tener siempre una pregunta mejor que la anterior.

Capaz ese sea el verdadero objetivo de una conversación.